La memoria de mis agentes: cómo aprenden de cada sesión

Cada sesión de trabajo termina con apuntes: hechos, lecciones y patrones. Esos apuntes se indexan y se consultan antes de empezar, de modo que el error de ayer pesa en la decisión de hoy.

Resumen. Mis agentes no empiezan de cero en cada sesión. Al terminar, guardan apuntes que se indexan y se consultan antes de tocar código. Así, lo aprendido ayer pesa en la decisión de hoy, y el error que costó caro no se paga dos veces.

Guardar para no repetir

Al cierre de cada actividad se registra lo aprendido en tres categorías. Los hechos son lo que se verificó y se puede citar. Las lecciones son los errores que costó entender, escritos como advertencias honestas. Los patrones son las soluciones que funcionaron y que vale la pena reutilizar. Esa separación evita que la memoria se convierta en un cajón donde todo pesa igual.

Un índice que crece

Esos apuntes no quedan amontonados. Se convierten en vectores numéricos con un modelo local y se guardan en un índice que permite buscar por significado, no solo por palabra. Cuando un agente va a empezar una tarea, consulta primero esa memoria. El índice tardó en crecer, pero hoy supera las mil entradas. El número no es el logro: el logro es que la consulta acierta, y que el agente llega a cada tarea sabiendo qué se intentó antes y qué salió mal.

Lecciones que cambiaron el método

Varias de esas lecciones merecen contarse porque cambiaron el proceso. La primera: no basta con opinar, hay que ejecutar y mostrar la salida. Hubo agentes que confirmaban hallazgos sin haberlos corrido; hoy ningún candidato avanza sin evidencia mecánica. La segunda: no repitas la misma técnica en la siguiente ronda sobre el mismo objetivo, porque verás lo mismo. La tercera: cuando un servicio externo se cae, avisa y cambia de plan en lugar de quedarte esperando en silencio. Parecen obvias; cada una costó una sesión fallida para aprenderse.

El costo de mantenerla

Una memoria con valor exige disciplina. Cada ítem nuevo se revisa antes de entrar, y nada se hereda confiando en el veredicto que traía de antes. Los resultados se vuelven a auditar con el criterio actual. Mantenerla cuesta tiempo, pero el tiempo que ahorra en cada sesión siguiente lo paga con creces.

En el siguiente artículo muestro qué ha producido todo este esquema y cómo lo mido.